Vamos a festejarlo
Vengan todos
Los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman
y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
Vamos a festejarlo
Vengan todos
el canalla se ha muerto
se acabó el alma negra
El ladrón
El cochino
se acabó para siempre
hurra que vengan todos
Vamos a festejarlo
a no decir
La muerte
Siempre lo borra todo
Todo lo purifica
Cualquier día
La muerte
no borra nada
Quedan
Siempre las cicatrices
Hurra
murió el cretino
Vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
Vamos a
festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
Vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
Es un muerto de mierda
Juicio y Castigo es un reclamo social. Una consigna arrojada contra el Estado de impunidad. Massera, aquel bestial asesino estaba indultado, liberado por la democracia.
ResponderEliminarPero un par de años después vino Néstor K e hizo algo genial: operacionalizó las variables Juicio y Castigo. Un tipo que pensaba la Injusticia de la misma manera que el Presupuesto o la Pobreza: como algo que se podía cambiar, que tenía una materialidad maleable.
Puesto brutamente: yo creo que para Néstor la Justicia era una Cosa, pero una Cosa-Práctica. Una Cosa-Acción. La verdadera transformación del kirchnerismo no fue tanto meter en cana a las bestias como sacarnos de la consideración abstracta de la acción. Porque los dinosaurios se mueren. Se mueren y se van a morir. Pero a nosotros nos queda la lección materialista de la vida social.
Es en ese sentido que el kirchnerismo es revolucionario más allá de lo que digan los idealistas de la izquierda. El kirchnerismo es revolucionario porque nos sacó de un bife del “desdoblamiento del mundo en un mundo religioso, imaginario, y otro real”. Es revolucionario porque nos mostró que nuestro “sentimiento religioso” era en realidad un “producto social” y que por lo tanto había que criticarlo teóricamente y trasformarlo prácticamente.
La muerte de Massera en cumplimiento de su prisión domiciliaria nos muestra que la verdadera tarea histórica del kirchnerismo fue mostrarnos cómo funciona la revolución en democracia: destruyendo la separación entre los ideales democráticos de igualdad, libertad y justicia y la práctica social.